Ginebra, esparcimiento y distracción
al borde de lago
El lago Leman le da a Ginebra un aspecto de estación
climática. Durante el verano se pueden practicar numerosos
deportes. A bordo de las barquetas-ómnibus conocidas
como “Mouettes”, se pueden efectuar rápidas
travesías de una orilla a otra. Asimismo, se puede
disfrutar de placenteros cruceros en barcos mayores.. El surtidor
de agua “Jet d’eau”, símbolo de Ginebra,
lanza su penacho de blanca espuma sobre la rada. En invierno
se puede practicar esquí de fondo o de pista en las
estaciones próximas del Jura o de los Alpes. Los parques
y los floreados muelles que bordean el lago le invitan a un
tranquilo y agradable paseo.
El Casco Antiguo, con sus tiendas de antigüedades, sus
galerías de arte y sus típicos bistrots, los
barrios más populares de Saint Gervais y de Paquis,
se prestan también al descubrimiento.
Por último, cabe mencionar la Plaine de Plainpalais,
dónde cada miércoles y sábado se despliega
un rastro muy colorido.
Ginebra, encrucijada de ideas y de hombres
Punto de confluencia desde hace más de 2.000 años,
Ginebra cuenta hoy con 400.000 habitantes, más de un
tercio de los cuales proceden de 157 naciones y consagran
el papel internacional de la ciudad. Durante los siglos XVI
y XVII, Ginebra fue tierra de asilo para los protestantes
extranjeros que eran perseguidos en sus países, y en
1863 fue cuna de la Cruz Roja. En 1919 se instaló la
sede de la Sociedad de naciones.
Hoy en día, Ginebra aposenta unas 200 organizaciones
internacionales gubernamentales y no gubernamentales, entre
las cuales destaca la Oficina de las Naciones Unidas, que
comprende 150 misiones diplomáticas acreditadas. Considerada
“Ciudad de la Paz”, Ginebra es la sede de varias
instituciones humanitarias, como por ejemplo la Cruz Roja
y la Media Luna Roja.
|
Desde que Calvino fundó su Academia en 1559, Ginebra se convirtió
en un célebre centro universitario y científico
que ha acogido a eminentes sabios e investigadores. El psicólogo
epistemólogo Jean Piaget hizo de Ginebra la “capital
del conocimiento humano”.
Por otra parte, cabe señalar que en nuestro cantón
tiene su sede el Centro Europeo de Investigación Nuclear,
a caballo entre Francia y Suiza.
La reputación de Ginebra como centro de congresos
no se limita únicamente al marco de las organizaciones
internacionales. Esta ciudad, que cuenta con más de
200 salas de reuniones y que incluye algunas con una capacidad
máxima para 10.000 personas, concerta anualmente centenares
de coloquios, conferencias y exposiciones.
Ginebra, punto de partida
Gracias a su ubicación excepcional en el centro de
Europa Ginebra le ofrece numerosas posibilidades de evasión.
Un mundo diferente a menos de una hora
En menos de una hora, Ud. Puede, por ejemplo, subir a la
cima del monte Salève para contemplar una maravillosa
vista panorámica de Ginebra, ir a Divonne, reputado
centro termal al borde del Jura, o a Annecy cuyo casco antiguo
merece ser visitado.
Siguiendo la carretera a orillas del lago puede ir hasta
Lausane, capital olímpica, uno de los lugares más
bellos de Suiza, que se hizo famoso por los relatos de Lord
Byron.
Asimismo, podría ir a Gruyères, magnífico
burgo medieval, patria del queso del mismo nombre, sin olvidar
Berna, capital de Suiza.
Si las condiciones lo permiten también podría
ir a Chamonix, para luego admirar el Mont Blanc desde l’Aiguille
du Midi o la Mer de Glace.
Para pasar el día entero, una visita al pueblo de Zermatt,
situado al pie del imperioso monte Cervino, constituye una excelente
manera de penetrar en el corazón de la Suiza alpina.
|